3 pequeños secretos para empezar el día y hacerlo con alegría

Cuando hablo con las personas que vienen a mis sesiones, muchas veces me exponen angustias que no saben cómo encarar. De forma reiterada, a lo largo del día, se ven atacados y gobernados por pensamientos negativos, pensamientos obsesivos, preocupaciones, etc.

Estas situaciones empezamos a construirlas (porque las construimos nosotros) cuando nos despertamos. Suena el despertador, y aún en la cama, ponemos los primeros puñados de arena de lo que, al final del día, acabará siendo una enorme montaña de dolores de cabeza. Estos puñados de arena son pensamientos negativos.

Tomar el control sobre nuestros pensamientos es la clave para no entrar en ciclos emocionales que nos perjudican. Debemos comprender que los pensamientos se pueden dirigir, y a veces tenemos que hacer esfuerzos y dedicar tiempo a reconducirlos; como si tomáramos el volante de un vehículo.

3 secretos para empezar el día con alegría

Os aporto 3 pequeños secretos para empezar el día con alegría:

  1. El último pensamiento del día. A la hora de acostarse, una vez hayas cerrado la luz, concéntrate primero en tu respiración. Consigue que ésta acabe siendo larga y pausada, y luego, dedica los últimos momentos -antes de que llegue el sueño- a pensar en recuerdos, ilusiones o personas que te hagan sentir bien. Al día siguiente, el primer pensamiento que tendrás, hará referencia con el último pensamiento con el que ha llegado el sueño. Y por tanto, como que el último pensamiento antes del sueño habrá sido positivo, el primero del día también lo será.
  1. Dedícate y demuéstrate amor. Una buena manera de hacerlo es compartir el primer momento del día con tu pareja. Y si no tienes, dedica hacértelo a ti mismo. Olvídate de encender el móvil. Olvídate de nada que pueda interferir. Compartir o enviar a alguien una sonrisa, una risa, unos besos y lo que venga, es una manera sensacional de encarar el día con buen pie.
  1. Haz una pausa. Con 5 o 10 minutos es suficiente. Párate a respirar y decirte cosas. Recuérdate a ti mismo que amas, dilo interiormente o verbalízalo. Habla un rato contigo. A solas. Valorate. Acaríciate el rostro, abrazate. Y si además lo acompañas con música relajante o que te motive, mucho mejor.

Ya me contarás qué tal te va con estos 3 pequeños secretos que te ocuparán, como mucho, los 20 primeros minutos de la mañana. Teniendo en cuenta que a lo largo del día pasamos unos 1.020 minutos despiertos, ¡aún te quedan 1000 para hacer de todo!